Autoestima: Cómo mejorarla

¿Qué es la autoestima?

Todos tenemos una imagen mental que hemos ido formando a lo largo de nuestra vida de quiénes somos, qué aspecto tenemos, cuáles son nuestras cualidades y capacidades, nuestra manera de sentir y de pensar.

Todas esas creencias conforman nuestra imagen personal o autoimagen.

La autoestima está relacionada con esa autoimagen y se define como la valoración que hacemos de nosotros mismos en función de nuestras interacciones con otras personas y de las experiencias que hemos vivido. De esta manera, en función de nuestra autoestima podemos vernos tímidos o extrovertidos, torpes o inteligentes, capaces o incapaces, generosos o egoístas…

La importancia de la autoestima radica en que puede afectar a nuestra manera de estar, de actuar y de relacionarnos con los demás. 

Tal es así que las personas que se sienten bien consigo mismas y tienen una buena autoestima son capaces de afrontar y solucionar con éxito en la mayoría de los casos los retos que la vida les plantea.

Por el contrario, las personas con baja autoestima suelen autolimitarse y fracasar.

Motivos de la baja autoestima

Aunque el estado natural del ser humano debería corresponderse con el de un buen nivel de autoestima, la realidad es que existen muchas personas que, lo admitan o no, tienen un nivel de autoestima inferior al teóricamente natural.

La autoestima baja es un problema muy común en la población pero es curioso que la mayoría de esas personas no son conscientes de este problema. Entre las múltiples causas de una baja autoestima podríamos destacar:

  • Los abusos físicos, sexuales y emocionales (más aún si se han producido a una edad temprana).
  • Sufrir discriminación de cualquier tipo. Por ejemplo, bullying.
  • Sufrir la pérdida de un ser querido.
  • Sentir fracaso a la hora de cumplir con las expectativas paternas (también de la de los profesores y/o figuras de referencia).
  • Haber visto desatendida sus necesidades básicas en la infancia.
  • Sentir que no se encaja en el colegio/instituto, el “bicho raro”.
  • Afrontar situaciones de desempleo o condiciones laborales precarias.
  • Verse empujado por la presión social para seguir determinadas normas.
  • Padecer enfermedades que condicionen sus actividades cotidianas o impacten en su calidad de vida.
  • Padecer exclusión social.

Las personas con baja autoestima tienen una imagen muy diferente de sí mismas de lo que son en realidad y por regla general suelen autoimponerse unas exigencias extraordinariamente perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr.

La persona con baja autoestima tiende a establecer determinadas reglas mentales como:

A partir de un hecho aislado crear una regla general

He fracasado una vez (en un determinado momento y situación) y siempre fracasaré.

Una persona con baja autoestima tras ser rechazada en alguna oferta de empleo empezaría a pensar que ya no será capaz de conseguir un trabajo.

Utiliza términos peyorativos para describirse a sí misma

En el ejemplo anterior diría por ejemplo “que torpe soy, no valgo para nada”, en lugar de ser consciente de que simplemente ha fracasado en un determinado momento de su vida.

Tiende a utilizar el pensamiento polarizado

Son pensamientos de todo o nada, de blanco o negro, en lugar de aceptar valoraciones relativas de sí misma o de la situación vivida.

Siguiendo con el ejemplo pensaría que no está capacitada para acceder al mercado laboral ya que la han rechazado en una ocasión.

Tiende a autoacusarse

Se siente culpable de todo y se castiga por ello. “Yo tengo la culpa, ¡debería haberlo hecho mejor!”.

Supone que todo tiene que ver con ella y se compara negativamente con los demás

“Tendría que haber logrado el empleo, seguro que Luisa lo hubiera logrado”.

Es importante destacar que todos esos pensamientos son generados por la persona y NO tienen necesariamente que corresponderse con la realidad. Por otra parte, generan percepciones de sí misma, sensaciones y sentimientos que le influyen negativamente.

La autoestima en la búsqueda de empleo

Tu nivel de autoestima es determinante a la hora de buscar empleo.

Ten presente que si tienes un pobre concepto de ti mism@ probablemente te marques objetivos profesionales muy por debajo de tus posibilidades, no incluirás el éxito dentro de tus perspectivas e incluso no estarás preparado para aprovechar la oportunidad de conseguirlo.

Por el contrario, cuando tu nivel de autoestima es el adecuado, generarás esperanzas de logro de tus objetivos positivas, fijarás unos objetivos profesionales acordes a tu valía y te sentirás con la fuerza y confianza necesarias para conseguirlos.

Piensa que nunca conseguirás empleo si tú mism@ no te ves capacitado para ello.

Cómo mejorar la autoestima

Para lograr un aumento de tu autoestima debes tener en cuenta tres aspectos fundamentales:

Conocerte a ti mism@

Sé consciente y valora tus conocimientos y destrezas, conoce tus virtudes y tus defectos.

Aceptarte tal y como eres

Aprecia lo que eres, consigue estar a gusto con tu imagen, con tu forma de ser y de pensar, sin importarte en exceso lo que digan los demás.

Asumir responsabilidades

Responsabilízate de tus decisiones, de tus elecciones y de tus acciones. No dejes que los demás decidan por ti.

Toma el control de tu vida.

Métodos para mejorar la autoestima

Algunos métodos que puedes utilizar para mejorar tu autoestima son los siguientes:

Convierte lo negativo en positivo

Esfuérzate por cambiar tu forma de pensar tratando de enfocar las situaciones de una manera diferente.

Por ejemplo, en lugar de pensar “no conseguiré ese trabajo”, trata de pensar “si me preparo en profundidad la entrevista tendré posibilidades de conseguirlo”.

¡OJO! No estoy diciendo que dejes de ver la realidad tal cual es, simplemente que la mires de otra manera, con un enfoque realista pero más positivo.

No generalices

Asume que en la vida unas veces conseguirás tus metas y otras no.

Porque un día cometas un error en alguna determinada situación y momento concreto no quiere decir que vayas a cometerlo siempre en todo lo que hagas.

Aprende a relativizar y a valorar las cosas en su justa medida.

Céntrate en lo positivo

Aunque tengas muchos defectos (como todo el mundo) da prioridad y valora tus virtudes.

Aunque no hayas conseguido un empleo, por ejemplo, valora lo que has aprendido al enfrentarte a ese proceso de selección, el esfuerzo que has realizado para intentar conseguirlo y sé consciente de que la vida sigue y que pronto tendrás otra oportunidad.

Da valor a tus logros y éxitos

Ten presentes los logros y éxitos que has conseguido hasta el día de hoy. Recuerda los esfuerzos que realizaste para lograrlos y la manera en que solventaste todos los obstáculos e impedimentos para alcanzarlos.

No te compares

Todos somos diferentes y todos somos “especiales”. Ninguna persona es igual que otra.

Poseemos unas determinadas características y cualidades que para unas cosas pueden ser positivas y para otras negativas.

Aunque nos veamos “peores” que otros en algunas cuestiones seguramente seamos “mejores” para otras, por ello no tiene sentido compararse ni sentirse superior o inferior a los demás.

Confía en ti mism@

Confía siempre en tus cualidades y capacidades a la hora de enfrentarte a cualquier situación.

Actúa siempre según te dicten tus pensamientos y tus sentimientos sin preocuparte en exceso lo que digan los demás.

Ten personalidad y no te dejes condicionar por modas o tendencias.

Esfuérzate para mejorar

Identifica cuáles son los aspectos de ti mism@ con los que no estás satisfecho, fíjate unas metas para corregirlos y esfuérzate por alcanzarlas.

Conclusión

Uno de los pilares del éxito de tu búsqueda de empleo (y en general en todos los aspectos de la vida) es tu autoestima.

Piensa que tu batalla estará perdida si de entrada no te ves capacitado para ganarla.

Sé positiv@, conoce tus defectos y virtudes y da valor a estas últimas.

Centra tus esfuerzos en obtener las competencias necesarias para acceder al empleo que te gustaría ocupar y con dedicación y esfuerzo lograrás tus objetivos.

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